Disbiosis intestinal ¿eso qué es?

Escrito por QMDP el 30 abril, 2019

Son muchas las personas que sufren disbiosis intestinal y ni siquiera lo saben, se trata de una alteración de la microbiota intestinal, a causa de nuestros hábitos diarios se produce una alteración de los organismos que componen nuestra microbiota intestinal. La microbiota está compuesta por distintos tipos de organismos como bacterias, levaduras, mohos… se calcula que tenemos un 85% de microbiota “buena” y un 15% “mala” pero toda es necesaria. Se trata de más de 100 millones de bacterias que viven en armonia y protegen la mucosa intestinal, que es nuestra primera defensa contra agentes patógenos y tóxicos, si estos patógenos consiguieran pasar provocarían un desequilibrio de la microbiota que puede provocar la permeabilidad del intestino o  disbiosis.

Normalmente las paredes del intestino absorben nutrientes si tienen un determinado tamaño, la disbiosis hace que las paredes del intestino absorban nutrientes de un tamaño mayor al habitual, nuestro cuerpo no reconoce esos nutrientes dado su tamaño y los combate como si fueran cuerpos extraños, también el órgano donde se encuentren. Esto desarrolla una actividad autoinmune que puede desembocar en una fuerte inflamación o en enfermedades autoinmunes más graves como celiaquía, psoriasis, artritis, tiroides, fibromialgias…

Para mejorar una disbiosis intestinal se recomienda:

  • El uso de probioticos como los lactobacilos puede ser muy beneficioso, sobretodo después de haber tomado antibióticos.
  • El molibdemo es un oligoelemento que evita la oxidación de los lactobalilos de nuestra microbiota favoreciendo su buen funcionamiento
  • El aminoácido L-glutamina es una fuente de energía para las células intestinales que mejora la calidad de nuestra flora intestinal.
  • La raíz de cúrcuma contiene curcumina que disminuye la inflamación.

También hay que cambiar de forma radical los hábitos diarios como:

  • Nada de azucares refinados, hidratos procedente de cereales, ni comida procesada ni gluten
  • Comer más fruta y verdura
  • Hacer ejercicio, disminuir el estres
  • Tomar antibioticos solo si son necesarios
  • Realizar una limpieza epática al menos dos veces al año

Si te ha gustado este artículo pero quieres ampliar información al respecto visita este post de nuestros amigos de Apoteca Verde.

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